En la convivencia, tratamos de crear la unión del grupo con diferentes juegos y actividades.

Uno de los juegos fue el juego de la evolución, que todos necesitábamos de alguien para poder “evolucionar” y así crecer todos juntos. O sea, significa que para crecer como grupo necesitamos crecer entre todos y que nadie quede atrás. Después hicimos dos actividades que una fue individual y otra grupal. La grupal consistía en que cada uno expresaba frente al grupo sus sentimientos sobre la actividad individual y nos pasábamos un hilo para hablar, cada uno elegía a quien le pasaba el hilo. Al finalizar la actividad, el hilo quedaba como una telaraña, ya que todos la sosteníamos. Federico, el profesor de Cultura Religiosa, ató varias uniones  de los hilos así no se separaban y ató una lapicera en el medio. Entre todos teníamos que meter la lapicera adentro de una botella con agua. Esto reflejaba la unión del grupo para meter la lapicera en la botella todos juntos. Después hicimos un juego que servía para conocernos más que trataba en que cada uno le hacia una pregunta al grupo y si te sentías identificado en esa pregunta, pasabas al medio. En el almuerzo, cada uno había llevado comida para compartir y se ponían en bandejas para que todos comamos la comida de todos. En el final jugamos al futbol algunos con Federico y otros con Gaspar. Fue un partido muy divertido ya que todos participaron y se divirtieron. Ganó el equipo de Federico por penales. Aprendimos mucho en esta convivencia, pudimos reflexionar entre todos y conocimos más a nuestros compañeros.

Marcos Pigretti y Gonzalo Duffy  1º año C

 

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