El lunes 23 de mayo los alumnos y docentes del nivel secundario conmemoramos el aniversario del "25 de mayo de 1810".

 Estuvieron a cargo del Acto el Dpto. de Exactas (Prof. Daniel Aleksink) y el Dpto. de Inglés (Prof. Josefina Blanco).

Son de destacar las palabras alusivas que pronunció el alumno Juan Segundo Balbín, que reproducimos a continuación: 

"Buenos Días, 

Hoy nos convoca un aniversario más de la Revolución de Mayo. Un Suceso que estudiamos en nuestra historia como la primera expresión del pueblo argentino que, en 1810, manifiesta su deseo de libertad. 

Durante toda nuestra formación escolar se nos explica cómo fue esto un punto de quiebre del paradigma en el que vivían los argentinos en ese momento. Sin embargo, pocas veces logramos dimensionar el desafío que tuvieron que enfrentar nuestros antecesores. Llegamos a creer que revolucionarse contra algo impuesto hace más de 300 años partiendo de una sociedad sustancialmente dividida fue algo simple. Las complicaciones fueron muchas, y sin embargo; el mensaje de la patria emergente fue el que prevaleció debido a que los cabildantes supieron escucharlo.

El hecho de que hayan pasado ya más de doscientos años no nos separa de preguntarnos; ¿A qué nos llama la patria hoy? Puede que el motor ya no sea una dominación política, y puede que el contexto haya cambiado, pero son muchas las áreas donde nuestra nación necesita que volvamos a tener ese espíritu revolucionario.

Entre los principios fundadores de la mayoría de los estados se fija el objetivo de buscar el bien común como prioridad. Puede que, por más obvio que suene, este debe ser nuestro punto de partida, ya que hoy en día, pocos son los argentinos que logran trascender sus intereses particulares y mirar la importancia del progreso de nuestra nación. 

Como argentinos, debemos darnos cuenta de que hoy en día el impedimento más grande para llegar a este bien común que anhelamos es el trato que tenemos para con el resto de los miembros de la sociedad, nuestras acciones cotidianas. Hemos perdido el respeto que merece toda persona, sin importar su religión, ideología política u origen. Creo que hoy, la patria nos llama a revolucionarnos contra esta realidad que nos trae tanto sufrimiento y que tiene inmersa a nuestra nación en la oscuridad que genera el odio y la indiferencia hacia el que es distinto. Si lográramos cambiar, volveríamos a poner al bien común como nuestro fin, además de encaminarnos y progresar en nuestros propios intereses.

Cabe destacar, que este proceso no se dará nunca si no logramos crecer en la humildad y la tolerancia. Estos valores que generalmente carecen de verdadero significado son esenciales para cualquier cambio. Si analizamos nuestra historia, podremos reconocer como en muchos momentos nos faltó tolerancia. Hemos llegado a caer en ideas fundamentalistas que nos llevaron a creer que solo un partido o una persona era capaz de dirigir los destinos del país. Si en esos momentos hubiésemos dejado de lado la prepotencia y si hubiésemos admitido que las realidades no so completos blancos o negros, y que siempre pueden enseñarnos algo; les aseguro que hoy viviríamos en una realidad claramente mejor. Viene intrínseco con esto, la necesidad de hoy también ser humildes con nuestro pasado, logremos en este año de misericordia dejar de dividirnos por el mismo. Cabe aclarar, que esto no significa justificar u olvidar errores cometidos, sino que implica aprender a crecer con los mismos y aceptarlos como parte de la historia que nos define, por más de que alguno de ellos nos avergüencen, ya que solo así lograremos mirar al futuro evitando que se repitan.

Como conclusión, me gustaría citar a Manuel Belgrano que alguna vez dijo: “Me hierve la sangre al ver tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco más de interés por la patria”. Espero que hoy podamos disfrutar de este festejo, y que podamos sentir el llamado dela patria de contribuir al bien común."