Lo lindo de los festejos de cumpleaños es que, la mayoría de las veces, vienen acompañados de una fiesta, de amigos, de celebración, y los doscientos años maristas no fueron la excepción.

 

El fin de semana de carnaval, nos reunimos alrededor de doscientos jóvenes provenientes de la provincia marista Cruz del Sur para conmemorar y celebrar juntos el bicentenario de la congregación que nos hermana. Ex-alumnos maristas, animadores, acompañantes y miembros de las respectivas pastorales juveniles, de entre 18 y 30 años tuvimos a Mar del Plata como punto de encuentro. Distintas obras de Paraguay, Uruguay y Argentina tuvieron sus representantes en lo que fue el primer Encuentro Mundo Juvenil Marista.

A lo largo de estos días pudimos recorrer un poco cada una de las historias y encontrar aquellos elementos que a todos nos caracterizan, para terminar de identificarlos como signos maristas y hacer hincapié en ellos. A su vez, pusimos en contraste las distintas realidades, iluminando, a la luz de las virtudes de unos, las carencias de otros. Así fue como, contemplando, la historia se hizo una.

En torno a algunos testimonios sobre ecología (donde se nos invitó a “ver donde otros no”) y vocación en tres ejes (desde la familia, desde la acción y desde la biblia y la psicología), se nos regaló un espacio para cuestionarnos, interrogarnos y auto invitarnos a reflexionar que desembocó en un debate en el cual todos tuvimos voz.

Con tanta vida muy a flor de piel, le pusimos nombre a las necesidades, las expectativas y los aportes que, como jóvenes de distintas partes y con distintas culturas, podemos tener para con nuestras respectivas obras. Se hizo presente, además, el compromiso de trabajar, hermanos y laicos de obras cercanas, con un mismo fin.

Acompañados de espacios de fraternidades, oración, demostración (y aprendizaje) de diversas expresiones culturales, baile, música, risas, amistad, creatividad, arte, y la infaltable playa; tiramos un par de sogas con la esperanza de que se conviertan en puentes que nos ayuden a seguir caminando tras el sueño de Champagnat, a la luz de las tres violetas, dispuestos a celebrar la fe, compartiendo la vida.

Sebastián Vera


artículos blog

Buscar Articulos