Los cuartos años fuimos a Pilar de convivencia, con motivo de prepararnos para la confirmación. Muchos estaban nerviosos porque no sabían a que iban. Antes de la convivencia no habíamos ni empezado a transitar este camino.

 No teníamos idea de qué se trataba el hecho de confirmarse, y sin duda que todavía no tenemos del todo claro hacia donde estamos caminando. Pero fue el primer paso que dimos. Llegamos a la Villa Marista y, tras la oración inicial, dimos arranque a la primera actividad. Esta se trataba de presentarnos. No fue de una forma usual. Teníamos que elegir tres o cuatro fotos que sintiéramos que de alguna forma nos identificaran y explicar el sentido que le dábamos.  Después de eso tomo el rumbo que todos esperábamos. La siguiente actividad se trató de la confirmación específicamente. Habían preguntas sobre que era la confirmación, que pensamos sobre ella, si pensamos sobre quien podría ser nuestros padrino o madrina y que tengamos presente que la confirmación es una decisión que cada uno  tiene que tomar después de recorrer todo el camino que nos ayudara a decidirnos. Y muy positivo fue el hecho de que nos hagan saber que la decisión era plena y totalmente nuestra. Que es la primera vez que tomamos nosotros la decisión de recibir o no el sacramento y no es una decisión “al boleo”. Es una decisión que nos va a marcar de acá en adelante. Decir “SI” significa decirle si a Jesús. Abrirnos a una vida llena de  Dios. Llena del Espíritu Santo, que es justamente lo que recibiríamos en la confirmación. Almorzamos y jugamos al futbol, que a pesar de que parezcan dos actividades rutinarias y no tan dirigidas a lo religioso demuestran el hecho de compartir y divertirnos.  Y para cerrar, tuvimos un momento para compartir las sensaciones que habíamos tenido a lo largo del día y que nos llevamos de la convivencia.Un gran avance en el camino de la confirmación, otro pasito en el camino de Jesús.

Michela Ammirati

Santos Echezarreta