Salimos del Champa a la tarde, un poco nerviosos ante los tres días que teníamos por delante.

Íbamos a compartir el último retiro con nuestros compañeros, esta vez, toda la camada junta. Todos teníamos dudas: “¿será igual al Cenáculo?”,” ¿habrá sorpresas?”. 

Los asistentes desde un primer momento nos hicieron sentir muy cómodos, invitándonos a confiar en ellos y lo que habían preparado. Este retiro fue un reencuentro con nosotros mismos, con Dios, con nuestras debilidades pero más que nada con nuestras virtudes, Reconociendo en qué somos buenos y en lo que nos destacamos, mirando nuestra historia, nuestro hoy y pensando en nuestro futuro. En un año de tantas decisiones trascendentales fue bueno tener un espacio para pensar en cómo aplicar nuestra vocación en la construcción del Reino.

Catalina Martinez Fazzalari y Juan Pablo Rey Botti

5to Bachiller