El día jueves 11 de mayo a las 18hs un grupo de alumnos de cuarto año nos fuimos de retiro, al Cenáculo, en la Villa Marista de Pilar. Nos acompañaron un grupo de jóvenes ex alumnos del colegio, de otros colegios y también algunos del equipo de Pastoral.

Nadie se imaginaba en qué consistía este cenáculo y qué nos podríamos llevar de él. Hicimos ejercicios tanto individuales como personales para poder encontrar a Dios y a nosotros mismos. Con la ayuda de nuestros coordinadores al darnos testimonios de los diferentes temas que vimos, todos pudimos llevarnos por lo menos algo, y además sentirnos acompañados por nuestras familias y amigos. Fue una experiencia increíble e inolvidable.

Yo, en lo personal, siento que en este retiro pude encontrarme a mí misma y a no ser tan negativa con lo que veo. A su vez mi relación con Dios creció y lo puedo ver más como un Dios amigo, que como un Dios juez. Estoy muy agradecida por haber tenido la oportunidad de hacerlo y además, con todo el equipo de organizadores que estuvieron armando este retiro durante meses; no podía haber sido mejor.

Victoria Arias

A mí, me llamó mucho la atención, como entramos y como salimos. En la presentación del primer día podía observar como la mayoría hacíamos chistes, nos reíamos, el murmullo constante, etc. Pero el último día en el cierre general todo era distinto, no volaba una mosca, todos muy abiertos y dispuestos a escuchar al prójimo, analizando profundamente las distintas charlas de los coordinadores o actividades. La verdad una experiencia única, un gran empujón que debemos aprovechar en la vida cotidiana, citando a unos de los testimonios que tuvimos “la relación con Dios es como una fogata, el cenáculo enciende el fuego pero si nosotros día a día no lo alimentamos el fuego se apagara”.

Bautista Casal