“De lo más profundo de mi ser, brotarán ríos de agua viva”.

Entusiasmo. Decirle a la mente: detente. Estancada en la superficie. Frustración. El tiempo corre pero mi mente vuela. Desesperación. Negación. Basta de excusas. “Desde mi angustia invoque al señor y el me respondió.” Sorpresa. Terreno desconocido. Confusión. Miedo. Aceptación. Reconocerme pequeña, imperfecta. Encuentro. Abrazo. ¿Y ahora? Desafíos.

Estas palabras resumen un poco que es lo que viví y sentí en estos cuatro días.

No sabía con que iba a encontrarme realmente, mis expectativas eran nulas. Fueron días de mucha introspección. En un principio, me fue difícil lograr conectarme conmigo, pensaba que no valía la pena hacer ese esfuerzo para volver a encontrarme con lo mismo. Pero todo esto cambio a raíz de una buena charla. Me sorprendí muchísimo. Pude entender que le dio origen a todo lo que sentía, pude ponerle palabras a ciertas cosas que me pasaban de las que no estaba siendo consiente o tal vez no me permitía serlo. Me sentí reconfortada por haberme encontrado con esta verdad, más allá de que no me gustara. Esto me influyo de manera significativa en mi forma de mirar a Dios y en mi forma de mirarme a mi misma. De esta manera se me presento una nueva versión de Él, más completa y que lo hace más humano aún. Al pararme frente a este terreno desconocido se me presentan nuevos desafíos que me asustan pero confío plenamente que no es un camino que voy a transitar sola, somos dos y si Él me lo propone no me puedo negar.

Victoria Fornieles


El finde pasado me fui al Montagne... Me encontré con un retiro para universitarios que me sorprendió y descolocó con su simpleza. No porque no haya habido preparación o laburo de fondo, sino porque me encontré sólo mirándome a mí mismo y la cantidad de elementos que tenía para trabajar, rezar, madurar...

Creo que cada uno de los que vivimos el retiro volvimos a nuestra rutina redescubriendo la riqueza que tiene nuestra historia y cómo Dios se hace presente en todos los aspectos de la misma. Y no sólo eso, sino que Él irrumpe en ella, abre heridas, sana otras, y nos acompaña en todo el proceso.

Fue muy lindo ver cómo, además de los "asistidos", el grupo de asistentes desde el lado de la escucha y el acompañamiento también hicieron su propia introspección y experimentaron a Dios en su historia. Gracias por su laburo, su dedicación y por este regalo!

Estoy muy agradecido de haber vivido esta experiencia con un grupo humano excelente, y también agradecido de seguir contando con espacios para madurar en mi fe dentro de la Pastoral de mi Colegio.

Mateo Lendoire