Comunidad de Hermanos

Cenaculo N° 84

El jueves 16 de Mayo partimos hacia lo desconocido. Nadie sabía que esperar ya que nuestros compañeros del cenáculo N°83 no nos revelaron ni el más ínfimo detalle de las actividades a realizar, repitiendo sin cesar “Está todo previsto”.
Una de las mejores cosas del cenáculo fue que nunca supimos, ni nos quisieron decir, que iba a suceder a continuación. Esa intriga hizo que todas y cada una de las actividades fuera más interesante. 
Mirando hacia atrás, podemos decir que uno de los principales frutos de este retiro fue la posibilidad de ver nuestro interior y conocernos más a fondo, descubriendo nuevos aspectos  y cualidades de nuestra persona. Esta oportunidad para reflexionar también produjo un cambio en la concepción y relación con Jesús. 
Por otro lado, este tiempo nos permitió a su vez revisar nuestros comportamientos y actitudes con los que nos rodean. De esta manera pudimos reconocer nuestros errores y corregirlos para nuestro beneficio.
Una vez que tuvimos en cuenta todo lo vivido, nos dimos cuenta que lo más significativo es el hecho de escuchar y ser escuchado por el otro. En relación con el trato con el prójimo, fuimos capaces de observar cuan provechoso y gratificante son el servicio y las demostraciones de afecto. 
En resumen, fue una experiencia inolvidable de la que nos llevamos muchas enseñanzas para nuestras vidas futuras, y en especial nuestra relación con los demás. 
Eugenio Damm y Nicolas Echezarreta 

 
 
Pastoral Cenáculo -  Creo en un Jesús…

Los alumnos de 4º año estuvieron de cenáculo, el nº 83, en la Villa Marista de Luján. Durante los cuatro días de retiro realizamos muchas actividades y dinámicas. Una de las más lindas consistió en repasar las experiencias vividas en esos días de encuentro y que los chicos se animen a escribir en qué Jesús creen, que se animen a responder a la pregunta “¿y ustedes quién dicen que soy?”

Creo en un Jesús…
- que me ama y que crece conmigo;
- que me guía y me ayuda a ser mejor persona;
- que es bueno y no me juzga;
- que me invita a compartir la vida;
- que siempre me perdona;
- que es compañero y me entiende;
- que me escucha y me consuela;
- que se enorgullece de mi;
- que me da libertad y me comprende;
- que dio la vida por todos nosotros que me ama sin condiciones y sin pedirme nada a cambio;
- que me acompaña y me ayuda a superarme;
- que me cuida y me quiere;
- que me suelta sólo para abrazarme más fuerte;
- que me busca y me sostiene;
- que me banca y que está para todos;
- que nos respeta y nos desea el bien;
- que nunca nos saca los ojos de encima;
- que es pura misericordia;
- que nos enseña a amar y a vivir de fiesta.

 


Crónica Cenáculo LXXXII
Llegamos a la tarde noche a las 20 hs, sin saber nada sobre que nos iba a pasar, pero sabiendo que “Estaba Todo Previsto  “. A medida que fueron pasando los días fuimos experimentando nuestro encuentro con uno mismo, con los demás y con Dios, también nos dimos cuenta sobre que se basaba el Cenáculo. Los asistentes fueron una pieza clave junto con las charlas y las actividades. El hospedaje es muy bueno en todos los sentidos, la casa y la comida fueron excelentes, nunca faltó nada. El lugar es adecuado para poder  salir, estar tranquilos y reflexionar. Para concluir, este Cenáculo que vivimos fue algo único, que no se puede repetir y hay que aprovecharlo al máximo. Fue una experiencia increíble que valió la pena participar de ella. Una enseñanza para el resto de nuestra vida. Segundo Grondona, Felipe Lanusse de Económicas “A”, y Juan Degregorio  de Exactas.

Cenáculo LXXXI
 
Del 3 al 6 de mayo tuvimos la oportunidad de participar de un retiro. Todos pudimos reflexionar, tener un tiempo de oración, y así, acercarnos a Jesús, y verlo de otra manera: como un amigo.  Pudimos conocernos a nosotros mismos por medio de la reflexión y la oración, y profundizar en nuestra vida.  Comenzamos a ver cosas que antes obviábamos y a valorarlas. Vimos a Jesús como alguien que nos acompaña en todo momento, también en las más grandes dificultades. 
 
No solo religiosamente tuvimos una epifanía, sino también en la vida cotidiana. El Cenáculo no nos cambio la vida, sino la forma de vivirla. Nos incentivo a disfrutarla y sacar lo mejor de ella. Vivirla como un cristiano, lleno de vida y con alegría, disfrutando de cada momento como si fuera el último. También a perseguir nuestros sueños y a no rendirnos, a cumplir lo que nos proponemos.
Aprendimos que en la vida hay que tener un equilibrio entre la forma de pensar, ver, actuar y sentir. Y que Dios es el que le da sentido a esto y a nuestra vida. Aprendimos que es importante valorar lo que tenemos y a dejar de lado todas esas cosas que nos desvían de  nuestros objetivos, apartar lo que no nos permite encontrarnos a nosotros mismos. 
Nos dimos cuenta que nos distraíamos en lo material, en vez de escuchar nuestro interior. Hemos tratado de llenar un vacío sin fondo de un modo que no nos satisfacía. No habíamos tomado conciencia de que la verdadera y única felicidad sólo se encuentra en Dios.

Mariana Castiglione (4° Exac),
Gerónimo de los Heros (4° Exac), 
Sebastián Jacquelin (4° Exac)
Francisco Romeo Casas (4° Exac).

 


 
Cenáculo LXXX

Nuestro cenáculo comenzó al llegar a la casa de retiro de Pilar. Esto nos permitió aislarnos de la rutina diaria, dejando de lado todos los ruidos que nos impiden encontrar un momento para compartir con Jesús.
Cada una de las actividades fueron precisamente organizadas para encontrar un tiempo de reflexión con nosotros mismos. Estas nos abrieron los ojos respecto a la vida de Jesús y la enseñanza que nos deja al morir en la cruz por todos nosotros. Nos hizo entender que no lo hizo para que estemos tristes ni con culpa. Esto lo demuestra al morir con los brazos abiertos, esperando el encuentro con nosotros.
Nos dimos cuenta que no hay que verlo a Él como un Dios Juez, sino como a un Jesús Amigo, el cual se interesa por el bien y la felicidad de cada uno de nosotros. Y también vimos a María como la madre que nos toma la mano firmemente y nos acompaña en el largo camino de la vida.
Estamos de acuerdo en que todos nos llevamos una enseñanza, sobre todo la de valorar más a nuestras familias y amigos, y aplicar todo lo que nos enseñó Jesús de ahora en adelante. Fue una experiencia única que nos ayudó a abrir la mente y nos permitió pensar profundamente en nuestra relación con Él.
De esta experiencia nos llevamos un montón de recuerdos inolvidables, como entre ellos testimonios que nos guían en el camino de la fe.
No nos queda más nada que agradecer a todos los organizadores y asistentes que dedicaron su tiempo y que hicieron posible este nuevo encuentro más cercano con Dios, y a nuestras familias que nos dieron esta oportunidad de vida.

Candela Bento 4º Bachiller
Agustín Cardini 4º Exactas
Santiago Perez Poffo 4º Económicas


Cenáculo LXXIX            

El jueves 5 de mayo partimos a “Villa Marista” (Pilar),  donde se realizo el cenáculo numero LXXIX.
Éramos 37 chicos. Nos coordinaban Tomi y Genaro (ambos exalumnos del Colegio), y un grupo de asistentes. También nos acompañaban: el padre Martin Calcarami, el Hermano Ángel, encargado de Pastoral, Tomás Ruiz Guiñazú, auxiliar de Pastoral y Arturo Bas o como nosotros le decimos “Artu”, egresado del colegio quien ahora está en el seminario.
Entre esas 37 personas, no todos éramos amigos, con algunos, simplemente compañeros y con otros, no teníamos relación. Pero gracias al cenáculo pudimos abrirnos y compartir ciertas cuestiones de las que nunca habíamos tenido la oportunidad de hablar con gente que, tal vez, no conocíamos tanto, o ni siquiera teníamos trato, pero aún así nos confesábamos entre nosotros cosas muy personales.
Formamos cuatro grupos, donde era más fácil abrirnos ya que teníamos más privacidad y eso nos permitía escuchar y aprender de los problemas de otros y asi poder entenderlos y aconsejarlos; y al mismo tiempo ser escuchados y contenidos por el resto del grupo. 

Pudimos evaluar muchos aspectos:

- Nos dimos cuenta de que la vida está formada por muchos momentos y hay que disfrutar cada uno de ellos al máximo con las personas que realmente nos quieren por lo que somos y hacemos. Sin estas personas nada sería lo mismo, por eso decimos que la felicidad es compartida.

- Valorar lo que tenemos, quizás acá en la ciudad donde predomina el ruido y vivimos apurados no nos detenemos a pensar en nosotros mismos. Vivimos en una sociedad consumista en la que se compite por ver quien tiene mejores marcas y se deja de mirar en el interior de las personas.

En conclusión, en un ambiente cálido y de tranquilidad en ese encuentro vital en la Villa Marista de Pilar, pudimos conectarnos con nosotros mismos y con Dios. Allí, donde habita el silencio elevamos nuestras oraciones al Señor encomendándole a todos nuestros seres queridos, conocidos y no conocidos. Aprendimos a valorar nuestras fortalezas y recursos, y lograr una mirada diferente sobre la realidad del mundo.

Manuel Basavilbaso 4º Bach; Tomás Bustinza 4º Eco; Francisco Terzi 4º Exa.